El plumaje negro y el canto melodioso hacen del mirlo un símbolo de la oscuridad del pecado y las seductoras tentaciones de la carne. Con este significado suele vérselo en los cuadros sobre la vida de San Benedicto, que tanto debió luchar contra las tentaciones carnales. La leyenda refiere que un día, mientras San Benedicto oraba, el Diablo se le apareció en forma de mirlo, tratando de desviar su atención de sus plegarias. Sin embargo, el santo reconoció al Diablo en el pájaro y lo derrotó con el signo de la Cruz.
GEORGE FERGUSON
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